Arturo Reque Cereijo
Al regresar de mi último viaje a Bolivia, traje conmigo una gran cantidad de fotografías, catálogos de exposiciones, recortes de prensa, álbumes, etc., relacionados con el devenir artístico de mi padre, con la idea de disponer del material preciso para una biografía que de él me hallaba escribiendo.

Fui más afortunado que mis hermanos José Antonio, Javier y Gustavo, simplemente por razones de edad, al haber sido testigo silencioso de su labor pictórica no solo en sus estudios de Cala Cala, Nataniel Aguirre en Cochamba y Díaz Zorita en Madrid, sino también cuando en los viajes buscaba escenarios o temas que con habilidad increíble plasmaba en hojas de dibujo.

No fue su complexión atlética, ni la maestría con que manejaba los pinceles o el buril lo que más me llamaba la atención, sino sus largos silencios y sus ojos de mirada profunda. No alcancé a discernir que secreto ocultaban.

En mis años de adolescente, en Cochamba escuché por vez primera el relato que me hizo de una aventura deportiva que realizó en su juventud: un raid ciclista que organizó  junto con otros compañeros en el que recorrieron 3600 kilómetros entre Cochamba y Buenos Aires con la única meta de encontrar un ambiente artístico en el que poder perfeccionar sus innatas actitudes de pintor. Narrado con ardoroso acento cochabambino, dejó en mí un cúmulo de interrogaciones que recién ahora puedo desvelar al tener ante mí la documentación gráfica de aquella gesta.

A medida que iba poniendo en orden el material que encontré, su figura de artista y padre fué haciéndose cada vez mas nítida y mi ejercicio investigador se convirtió pronto en un deber.

Teníamos la familia en España algunos aguafuertes y grabados de la guerra del Chaco. Sabíamos que eran algunas de las obras de su grabado de la Guerra del Chaco intocable patrimonio al haber sido realizadas en primera línea de fuego. Encontré otros en la Academia Militar en la Paz: Nanawua, Alihuatá, Granda, Muñoz. Los testimonios que iba ordenando y que aparecen en este catálogo y que hablan por si mismos.

Curioso, busqué documentación sobre una guerra librada en los lejanos confines de ambos países. Viendo los grabados y las viejas fotografías de la contienda intenté encontrar respuestas razonables que justificaran ese enfrentamiento sangriento y sus pretéritas consecuencias. No sé si fue un soldado quechua del valle cochabambino o un aymara del altiplano a quién escuché decir a mi padre en alguna de las trincheras  de campo Gondra:

-Joven, si vos sois cochabambino por qué me decís que venís de España? Si vos estudiais allá porqué venís a este infierno abandonando tus estudios y a tu amada?

-Porque mi ayllu está en Bolivia.- Creo que fué la respuesta de mi padre.

La obra artística de mi padre fue acuñada en aquella triste conflagración y puede considerarse como producto de la llamada generación del Chaco. Sus óleos, acuarelas, grabados y murales no son otra cosa que la expresión reivindicatoria de un pueblo que en el Chaco comenzó a romper los viejos esquemas que le yugulaban. Collas y cambas se conocieron por vez primera en las trincheras y al desmovilizarse comenzaron a entenderse en un todavía inacabado idioma de esperanza. Mi padre la llevó consigo donde expuso su obra.

Es indudable que sus prolongadas ausencias de Bolivia influyeron de manera decisiva a que su espléndido quehacer pictórico no haya tenido con posteridad la atención y el análisis reposado que se merecía, aunque la crítica de su tiempo se rindiese en pleitesía siempre que sus lienzos y murales se exhibían en América o Europa. Pero creo llegado el momento de revisar y conocer la huella que este pintor, largo y profundo ha dejado en la pintura boliviana y española.

Con esta breve semblanza intento dar a conocer, reivindicar en el tiempo, la figura indiscutible y admirada de un maestro de la pintura de su ayllu, que era a donde dirigió siempre la mirada profunda que tanto me consternó.

Para el lector que no conozca la lengua quechua debo aclararle que ayllu significa linaje, parentesco, querencia. Aunque español de nacimiento mi ayllu es también Bolivia.

                                                                      Arturo Reque Cereijo


Arturo con el embajador de Bolivia

con el embajador de Bolivia

con los embajadores de España, Bolivia y Paraguay

Arturo con los embajadores de España, Bolivia y Paraguay