Con ocasión de mi último viaje a ese extraordinario país, tan lejano en el tiempo pero a su vez tan cercano en nuestros sentimientos, tuve ocasión de pasear por las calles y callejuelas de Potosí, de disfrutar de las recoletas plazuelas en Cochabamba o Sucre, de quedarme atónito ante la belleza de las fachadas barrocas de sus iglesias en las que el sincretismo arquitectónico y religioso quedaron tallados a golpe de cincel y me embriagué de luz en Tarija, la andalucía boliviana.

Visité diversos clubes rotarios y me comprometí a transmitir a mi club las imperiosas inquietudes y problemas de una nación hermana que sufre los males endémicos derivados de la pobreza, falta de higiene y de las precarias condiciones socioeconómicas en las que se encuentra.

En Sucre y Cochabamba se me habló del Mal de Chagas.

Hablar de la enfermedad de Chagas es hacerlo de la mayor afección oculta del continente americano en el que cerca de 18.000.000 de personas se hallan afectadas. Particularmente en Bolivia cerca del 45% de la población rural y suburbana lo está, y en la población total de América Central y del Sur un 25% de individuos padece dicha enfermedad.

Según la World Health Organization, Chagas es la tercera enfermedad parasitaria en el mundo después de la malaria y la schistosomiasis control, causada por un parásito llamado Tripanosoma Cruzi cuyo vectór es un insecto hematófico denominado Vinchuca que habita en los techos de caña y en las hendiduras de las paredes de adobe de las viviendas campesinas y en los barrios suburbanos de las ciudades. Aprovecha el dióxido de carbono que expulsa el hombre al respirar para dejarse caer y picar en las zonas desprotegidas de la persona que duerme. Chupa su sangre y defeca y al rascarse la persona por la picadura se introduce el parásito en el organismo humano por medio del flujo sanguíneo. Ataca a las fibras nerviosas del sistema autónomo del corazón, produciendo a largo plazo transtornos como la insuficiencia cardíaca y finalmente la muerte.

Esta cruel enfermedad está considerada como incurable y la única alternativa actual para atacarla es la preventiva mediante estrategias de mejoramiento de viviendas, educación sanitaria, control de bancos de sangre para evitar su transmisión vía transfusión de sangre.

El Rotary Club de Benahavís está llevando a cabo mediante charlas y conferencias una labor de concienciación al mismo tiempo que de recaudación de fondos para colaborar en la prevención de la enfermedad.

Se ha abierto una cuenta corriente en:
Bankinter, Avda. de las Palmeras, 17. 29670 San Pedro Alcántara, número 0128/0792/15, cuenta número 0102450132, titular Rotary Club Acción Bolivia en la que cualquier contribución económica será siempre bien agradecida.

Puntualmente se os dará información de la marcha del proyecto.

Arturo Reque Cereijo.
Presidente Sub Comité Programa de Colaboración
en Proyectos Humanitarios con Hispanoamérica.


Escudo de Bolivia

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Mapa de Bolivia

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